Los descarados periodos de gestión [Opinión: Christian Chacón]

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Fotografía: Evonne / cc
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[Opinión]

“Los descarados periodos de gestión”

Por: Christian Chacón.
Christian Martín Chacón Meza, es Licenciado en Derecho por la Universidad Autónoma de Baja California (UABC). Actualmente se desempeña como contralor para la Secretaría de Educación Pública (SEP); y como asesor jurídico. Es originario de Ensenada.

e-mail: chaconmeza3@gmail.com
Twitter: @juristachacon

 

  Recordando la lectura anterior, uno de los problemas que se presentan en los planes de desarrollo de los gobiernos subnacionales es que se encuentran varios aspectos que requieren de un análisis profundo, pero que ahora mencionaré de manera ligera para su lectura.

  Uno de ellos es el de la falta de estabilidad institucional, y no me refiero solo a las gubernamentales, sino a los partidos políticos. Se cree de manera errónea que una mayor rigidez da una mejor consolidación institucional; cuando, por el contrario, es la participación activa de sus operantes y destinatarios las que la legitiman, y no su incapacidad de adaptación. Ya lo decía Charles Darwin, solo los organismos capaces de adaptarse a su medio sobreviven, y no creo que ésta sea la excepción.

  La entrada de las tecnologías conectadas en red y el acceso que gran parte de la población tiene han traído consigo, además del flujo de información y el deterioro de la imagen pública, la organización de la sociedad civil que sigue sin encontrar las vías de inclusión para ayudar en la generación de cambios circunstanciales, de tal forma que recurren a la protesta y otro tipo de acciones que generan una inestabilidad mayor.

  Una inestabilidad consecuente de que no se propicie la inclusión por la vía pacífica.

  De tal suerte que la desconcentración comunicativa poco a poco gana terreno en el monopolio de los medios de comunicación.

  Ante esta desacreditación de la política en general surgen diferentes alternativas, como lo son las candidaturas independientes y la entrada de “nuevos” partidos políticos. Una vista de ello son los dos en nuestro Estado (mismos que deben ser comentados).

  Un dato curioso es el de la creación de nuevos distritos en el Estado, lo que pareciera lo que es, una repartición del pastel, haría falta ver la relación entre la unificación de esos distritos, el partido dominante y quienes aprobaron esa medida. ¿De verdad necesitamos más representación o una representación legítima, honesta y eficaz?.

  Menciono lo anterior para señalar que esa desestabilidad electoral es producto de los malos gobiernos que temen un voto de castigo, mismos que dan la batalla por perdida, e inician el año de Hidalgo.

  En el primer año, con un equipo deficiente y sin una visión planificadora, apenas comienzan a saber qué es lo que deben hacer en su/puesto. Al año siguiente se puede ver los impactos que han tenido, que por lo general son malos por la inexperiencia y la falta de profesionalización, dejando el último año para preparar el terreno de salida, es decir, gastando su tiempo en pensar la próxima elección, iniciando así la hidalgada -aunque ésta es una suposición-.

  Se trata de un grave problema, el de la falta de confianza dentro y fuera de la gestión gubernamental, el de la planeación operativa y presupuestal que se mantiene en secreto y de la cual no se presentan declaraciones congruentes, mucho menos útiles.

  Cuando se tiene un periodo de tres años, como lo es el caso de los municipios, no se alcanzan a realizar planeaciones a mediano o largo plazo, de tal manera que el desarrollo de las economías municipales en la generación de valor público se pintan de olvido, limitando así a solo dar mantenimiento a la infraestructura con que se cuenta, y de manera deficiente. Es la falta de mecanismos de seguimiento y evaluación de la gestión pública (Como el mencionado la lectura anterior), una fuerte influencia a dirigentes políticos, que los lleva a creer que cada periodo electoral, es un punto y a parte, cuando en realidad, se trata de un punto y seguido. La reelección partidaria debe ser un incentivo ciudadano.

Cuando se cuenta con tan poco tiempo como para acabar con los mayores problemas de la sociedad, no deben limitarse a decir que acabaran con la pobreza o el hambre sin el como lo harán, por lo que es necesario que se presenten diagnósticos reales que justifiquen la viabilidad de los proyectos, de igual forma que tampoco deben garantizar la realizacion de esos objetivos como una meta a realizarse en un plazo imposible de tres años. Lo que debe hacerse aca, es que los candidatos aun en tiempos de gestión cortos propongan también, planes a mediano y largo plazo, dejando como alternativa del voto, no solo la elección de colores, sino la evaluación real de un proyecto de desarrollo que sea medible en sus resultados y objetivos.

  Las y los ciudadanos, pareciera que desconocen lo que significa un buen servicio público, ya que ni siquiera se cuenta con una cartera de servicios municipales, mucho menos Estatales, de tal forma que la evaluación de los gobiernos en turno, tampoco es accesible a la población pues no se cuentan con mecanismos de evaluación y el niño mal gobierno, no nos dice cuando se le olvida hacer la tarea, por obvias razones.

  Esto debiera también incumbir a los empresarios, ya que su ciudad es el ambiente en el que su empresa se desarrolla. Si se cuenta con una población empobrecida, entonces las ventas bajarán (si hablamos del mercado local); mientras que, si se trata de empresas exportadoras, solo propiciarán los ambientes para que la población sea mal pagada.

  Es necesario que los gobiernos y los servidores públicos tengan vergüenza, vergüenza de sus malas gestiones, de su inoportuna opulencia y del robo que cometen al recibir un sueldo sin cumplir con su trabajo, en cambio, la sociedad en general, brinda tributos y aplausos que refuerzan esa tonta condición del servidor público.

   Si esto fuese un intercambio material, alguien no estaría dándonos el producto.

  La corrupción, además del empobrecimiento de las ciudades y los Estados, tampoco motivan a las empresas extranjeras a desarrollar proyectos a largo plazo que generen la creación de buenos empleos y mejor infraestructura, ya que indican la inestabilidad política y social. Alguien en su sano juicio no lleva a su hijo a que crezca en una alberca de “tiburones” entre las calles, lo que en el caso de las empresas representa un riesgo financiero, lo que se traduce en una mala inversión.

  Las cosas deben verse como un trabajo conjunto, debemos saber que los proyectos a mediano plazo son cuestión estatal y federal, razón por la que debe darse una planeación conjunta entre los diferentes órdenes de gobierno y su población, es necesaria una nueva mirada a la Teoría del Estado para reafirmar que la política se trata de acuerdos, pero también de saber operar una estructura. Los elementos esenciales de todo Estado son territorio, ciudadanía y gobierno. Tenemos dos faltantes en estos elementos, lo que tienen como consecuencia un Estado existente pero por demás fallido.

  Otro problema es que en esta articulación gubernamental se llevan a cabo los boicots económicos entre los municipios o los Estados, para que de manera provocada toda la gestión se vea dañada. La planeación y la presupuestación son piezas inseparables; para que funcione una gestión municipal debe haber coordinación de orden Estatal en el congreso y con el gobernador, ya que son los que autorizan los presupuestos. Esta es otra razón que nos orilla a reflexionar sobre el voto que fomenta el centralismo estatal, pues se vota por un solo partido en el congreso, y en los municipios, y el Estado, ante la falta de trabajo conjunto entre los insolubles colores partidistas.

  Ante este panorama, pareciera que no podemos hacer nada de primera vista, que resulta cada vez más difícil encontrar mecanismos efectivos para el correcto funcionamiento del Estado y las sociedades, y es cierto. Pero podemos iniciar construyendo herramientas en un proyecto ciudadano de gestión a largo plazo, la ciudadanía es vitalicia, una elección. Podemos cumplir con nuestra responsabilidad cívica. Otra de las estructuras que invito a revisar para su implementación homóloga en el Estado, es la que podremos ver en una organización gestora de participación público-privada, en un espacio de encuentro sobre lo que aporta esta relación a la procuración del bienestar de las personas a través de la construcción de una sociedad más democrática, próspera, justa, solidaria y participativa en la evaluación gubernamental.

  Un saludo fraternal, nos leemos la proxima ocasion.

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