Historias

Mi nombre es Yudany Pino Gutiérrez…

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“Yo siempre digo que la música es algo divino que todos deberían al menos tener un contacto en la vida”. 10 agosto 2015/ Plex México/ Rafael Blancas Cervantes

 

“Mi nombre es Yudany Pino Gutiérrez vengo de La Habana y llevo aquí en el puerto cuatro años. El venirme a México no fue algo que elegí sino algo que sucedió, porque se dio la oportunidad de venir luego que me gradué de la Universidad en Cuba en el Instituto Superior de Artes; es una escuela internacional donde hay estudiantes de música de diversos países pero principalmente de Latino América.

Cuando llegué a México llego primeramente a La Paz Baja California Sur, ahí estuve unos cuatro meses y realicé diferentes trabajos de coros, estuve dirigiendo un coro en una iglesia y fue una experiencia diferente porque hasta ese momento yo había ejercido como concertista solamente, no me había acercado recién graduada a la pedagogía.

Luego vengo a Ensenada porque aquí está la Facultad de Artes de la UABC y empecé a trabajar en la Licenciatura, comienzo a dar clases de un instrumento que yo toco y que es típico de Cuba que se llama Laúd. Este instrumento tiene 12 cuerdas y viene de los países árabes, los Moros lo introdujeron a España y luego los españoles lo llevaron a América.

Este instrumento es típico de la música folclórica y ya se llevó a la academia; es decir, se estudia como una carrera en serio. Y esto es algo que me gustaría que pasara aquí con instrumentos típicos como el acordeón entre otros.

Es que en las academias todavía se sigue con la idea de que debemos interpretar los instrumentos europeos como el violín, cello, pero tenemos muchos instrumentos típicos que se pierden porque simplemente se enseñan de generación en generación de forma oral, pero no hay un método escrito pensando para la técnica y para la correcta interpretación.

Yo veo que aquí tienen muchos instrumentos que deberían rescatarse que muchas personas ni siquiera saben cómo tocarlos y los tienen divididos como los del “pueblo” y los “cultos”.

Y bueno… en cuanto al tiempo que llevo en la música, inicié desde los 9 años en una escuela – internado en donde solo los fines de semana iba a casa, entonces mi mamá estaba en contra porque yo me iba toda la semana, estaba muy pequeña, era muy enfermiza, pasaba mucho trabajo para comer, no me gustaba comer nada entonces mi mamá dijo “se me va a morir en la escuela”, pero yo sabía que me gustaba la música.

Primero estudié cinco años dirección coral y piano, me gradué y luego viene la escuela Nacional que es como la prepa, es una escuela donde vienen todos los estudiantes del país para hacer exámenes competitivamente para ver quienes entran y quiénes no. Entro a la Escuela Nacional de Artes y me dijeron que para dirección coral aplicarían 80 personas, entonces para que no me quedara fuera, me recomendaron que hiciera examen para otros instrumentos en esta escuela.

Fue así como elegí el Laúd.

Acá en México he tenido algunas dificultades pero también he tenido muchos logros, siempre me gusta ver lo positivo y lo negativo de cada parte. Dificultad particularmente porque no conoces el instrumento (Laúd), y dije… no voy a encontrar trabajo, porque al ser un instrumento que no se toca en México, que no va a haber fabricantes del mismo … esa fue la primera dificultad, por ello me incliné a la parte de la dirección coral, porque es algo más afín.

Y aquí en la Academia Benning estoy muy contenta porque inicio solo con dos clases, era iniciación musical para niños pequeñitos de tres años hasta cinco años, y el trabajo con ellos es acercarlos a la música y darles nuevas herramientas. Luego comienzo a dar clases grupales de solfeo, historia de la música que son las asignaturas base.

Y también tengo mis alumnos de piano que son mis consentidos porque son las clases individuales, ya que hay un contacto más directo con cada alumno que ya llegamos a hacer amigos, porque cada alumno tiene características propias, las cuales el maestro va moldeando mediante un programa.

Yo siempre digo que la música es algo divino que todos deberían al menos tener un contacto en la vida, así sea para interpretar un instrumento o para ser conocedores de la historia o acercarnos a los conciertos. A los papás los motivo a que lleven a sus niños a clases y que le den continuidad al instrumento, para que el día de mañana el niño pueda leer una partitura, que sepa quien fue Bach, Beethoven y si van a dedicarse a la música, que sea en serio, porque es muy buena oportunidad”.

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