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Opinión

¿Dónde está la democracia? [Opinión: Elvira Luna columna invitada – Michel Sánchez]

 
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Voces. Fotografía: Fe Ilya / cc

Voces.
Fotografía: Fe Ilya / cc

[Opinión]

“¿Dónde está la democracia?”

foto ELP

Por: Elvira Luna Pineda.
Abogada, ex diputada de la XVIII Legislatura del Estado de Baja California, y Presidenta del Instituto para la Paz y el Desarrollo, Asociación Civil.

Twitter: @mujerporlapaz

 

 

 

 

En esta ocasión quiero compartir con ustedes, una columna escrita por una estudiante universitaria. Existe tanto talento y riqueza de ideas en la juventud mexicana, además de necesidad y derecho de ser escuchada, opinar y proponer en forma responsable y proactiva, que invite como columnista huésped a una joven estudiante. A continuación les dejó la columna de Michel, estoy segura que tendrán grandes coincidencias con ella. Les invito a compartir su opinión. Nos leemos en la próxima. Elvira Luna.

Columnista invitada.

“Si decía algo que no gustara o estaba fuera de lugar, mi madre me daba un pellizco. Acostumbré a callar.”
– Mi abuelita Carmelita.

¿Cuántos de nuestros familiares estaban acostumbrados a esto? ¿Qué tal cuando padres y maestros tomaban decisiones sin pedirnos nuestra opinión, consulta o algún comentario? Sí, había momentos donde no estábamos conscientes del todo y si, si era necesario que tomarán voz por nosotros.

Pero, ¿acaso no sería muy interesante, que nuestros padres y familiares cercanos nos incentivaran a opinar y a generar nuestras ideas? Qué cansado era escuchar: Por qué si, porque yo soy tu mamá, porque así son mis reglas, porque es cosa de adultos que no vas a entender. La última y no menos importante, tienes que estudiar para conseguir un trabajo. Y sí, a lo mejor psicológicamente la dañada soy yo, pero te apuesto que mínimo hemos recibido algún comentario anterior.

Quizás a nuestros padres se les complicaba explicarnos el porqué, ya sea por lo complejo o por falta de tolerancia, de cualquier manera influyó en nuestra formación. Al encontrarnos en clases escuchando el comentario final del maestro: ¿Alguien tiene alguna duda? Automáticamente todos en pausa, no podíamos formular una pregunta o tan siquiera confrontar la idea del maestro aunque sospecháramos que estaba mal, por miedo a quedar mal, por no reprobar, o por flojera porque ya queríamos salir de clase, así nuestras voces se desvanecían en las aulas.

Pero ¿Dónde está la democracia? Si los valores característicos de la democracia, los aprendimos en casa como: la tolerancia, la responsabilidad y solidaridad reforzándolos en nuestras escuelas. Entonces ¿Dónde los dejamos o cómo se nos olvidaron? Nuestra democracia es insípida, nuestra participación electoral es baja, por esta razón nos posicionamos en el último lugar a nivel nacional y para rematar los votos nulos han aumentado. Todas estas cifras son reflejo del desencanto político que vivimos, no nos convencen los candidatos, las propuestas son las mismas y su falta de cumplimiento no nos motiva.

Señalamos, nos quejamos, culpamos. Pero no debemos olvidar que quienes seleccionan a los representantes populares somos nosotros y los únicos que podemos emitir el voto de castigo y remover a los representantes somos nosotros. Los mecanismos de participación ciudadana existen, están en la Ley de Participación Ciudadana (¿Los conocemos?) y no los promovemos, claro que mucho menos el Gobierno (¿Por qué lo haría).

Gracias a estos mecanismos podemos remover actos de autoridad, leyes y reformas, así como hacernos escuchar. En el Distrito Federal, en su ley de participación incluye el Presupuesto Participativo donde el ciudadano elige el destino del recurso público, ya sea para obra pública, pavimentaciones, salud, parques y jardines. Si este recurso sale de nuestros bolsillos ¿Acaso no participarías? Estoy segura que estamos cansados de andar zigzagueando evadiendo los baches…, recuerda que donde reside el poder es en el pueblo, en nosotros.

Pero, si el pueblo no tiene la costumbre de generar opiniones, criticas propositivas, ni participar en las actividades míninas cotidianas en casa, escuela y comunidad. Si a nuestros hijos e hijas desde pequeños no los incluimos o no pedimos su opinión, porque: “yo soy su papá y yo mando”. Son detalles que tal vez no hemos tomado en cuenta: Elegir su ropa, sus frutas o verduras, que opina de ir con la abuela o de la escuela a la que asiste. Pero, si en las escuelas no se promueve la participación de los alumnos en dinámicas o no nos preocupa el prójimo y mucho menos respetamos la opinión distinta del vecino y lo tomamos como ataque, subir de tono y tomar una actitud cerrada ante temas que aún desconocemos, pues como que la democracia no será muy bienvenida.

Opinar y criticar no es exactamente participar, porque la participación implica una “actuación”. Sin embargo lo considero un avance, el paso uno, si por ejemplo tú detectas irregularidades en la vida pública, investigas, puedes generar una crítica propositiva y generar acciones viables, esto quiere decir que estamos conscientes de nuestro entorno. El paso dos, es actuar e incidir en la toma de decisiones. Yo creo en el poder del ciudadano ¿Por qué no creerlo tú también? Hagámoslo valer. La democracia está en nosotros.

Michel Sánchez

Estudiante de Administración Pública y Ciencias Políticas de la Facultad de Ciencias Sociales y Políticas de la UABC.
 
 
 


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