Primero cultura, luego la ciclovía [Opinión: Fernando Ribeiro]

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Fotografía: Cortesía / Fernando Ribeiro
Fotografía: Cortesía / Fernando Ribeiro

[Opinión]

“Primero cultura, luego la ciclovía”

fernando-ribeiro-cham-300x450Por: Fernando Ribeiro Cham
ribeirocham@gmail.com

Ribeiro es licenciado en actividad física y deportes, miembro del Colegio Europeo de Ciencias Aplicadas al Deporte; ha sido Jefe de Deporte Asociado en Baja California; y asesor de la Comisión de Juventud y Deporte en el Congreso del Estado, durante la XX legislatura. Actualmente trabaja como coordinador de Educación Física, en el Sistema Educativo Estatal en Ensenada.

 

 

 

 

 

Que no lo confunda el título de esta colaboración, estoy en total acuerdo con la necesidad de una ciclovía, pero creo firmemente en que es preciso generar condiciones culturales que permitan el respeto del automovilista hacia el usuario de la bicicleta y también viceversa.

Recién leí una nota lamentable sobre el fallecimiento de un ciclista en nuestra ciudad. No ha sido el único. Lo anterior me trajo a la mente imágenes de un reciente viaje de estudios que me llevó a ciudades con un altísimo grado cultural sobre el uso de la bicicleta como medio de transporte. Copenague en Dinamarca y Malmö en Suecia, son dos ciudades en las que es más común observar usuarios de la bicicleta que automovilistas y que además han pasado de tener trazos viales para algunos espacios de la ciudad a convertirse en un complejo sistema que yo denominaría una ciclociudad.

Lo refiero porque si usted sale del hotel puede tomar su bicicleta e ir al trabajo, al mercado, al cine, al centro comercial, la escuela, los centros de diversión, parques y a cualquier destino en su bicicleta, e incluso es posible subirla al metro o tren en espacios exclusivamente destinados para su acomodo. La bicicleta en ciudades como las dos que visité este verano, es tan común que se convierte en una extensión cotidiana de la vida del ciudadano.

Fotografía: Cortesía / Fernando Ribeiro
Fotografía: Cortesía / Fernando Ribeiro

La cosa resulta más compleja en nuestro México y le explico por qué. Hace unos días escuché una frase que ejemplifica el poco grado de cultura vial que tenemos como habitantes y que a su vez es producto de una gran permisividad por parte de quien regula la interacción en las vialidades. “El cinturón se pone en Calexico y se quita en Mexicali”, fue el comentario de una persona y ese comentario no está alejado de la realidad. Allá en el “otro lado” no conducimos a exceso de velocidad, tampoco cruzamos la línea por la cual el peatón debe cruzar y mucho menos circulamos sin el cinturón de seguridad abrochado, incluso me atrevo a afirmar que unos metros antes de la revisión en la garita hay decenas o centenares que abrochan su cinturón porque “allá sí multan”.

Quisiera amigo lector que se respondiera si ha visto a un motociclista meterse entre el espacio que hay entre carril y carril, como si no tuviera la obligación de ir detrás de un vehículo en el carril correspondiente o que recuerde las veces en las que alguien que va en su auto y está en el carril de la derecha termina cruzando hasta la izquierda interfiriendo con el avance del carril central. Los dos ejemplos anteriores los viví apenas antier y además es fácil observar camiones de ruta viajando a exceso de velocidad en avenidas como la Delante o la México. ¿Quién sanciona?, sí lo sé. ¿Han sancionado a alguien por ello?, no lo creo.

Le decía en párrafos anteriores de mi experiencia en algunas ciudades del norte de Europa. Allá hay carriles para los automóviles, una ciclovía que conecta cada punto de la ciudad y un espacio para los peatones. Jamás vi que un peatón no respetara la ciclovía ni que los usuarios de la bicicleta se metieran por el espacio para quienes íbamos caminando.

Fotografía: Cortesía / Fernando Ribeiro
Fotografía: Cortesía / Fernando Ribeiro

Yo creo en algo y quizá me equivoque, pero cuando se carece de cultura se debe aplicar estrictamente la norma, el reglamento y si no es por voluntad propia al menos por temor a la infracción se respeta una disposición. La basura regada en la playa se va a terminar el día que multen al primero. Con 100 o 200 pesos de multa, de mí se acuerda si esa persona lo vuelve a hacer.

Algo nos está sucediendo como sociedad, porque recuerdo que hace unos pocos años nos caracterizábamos por dar el paso al peatón sin importar si era turista o no y ahora son comunes los casos de personas que tienen que esquivar los autos, pero también hay una responsabilidad de la otra parte. Son muchas las personas que teniendo un semáforo o un alto a unos metros, prefieren arriesgarse y ganarle al carro.

A mi encantaría salir un fin de semana y andar en bicicleta por la ciudad, pero le soy honesto, creo que me arriesgaría. Lo de la ciclovía urge, pero urge aún más el que exista una mayor cultura vial.
 
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Por cierto, en países que son amigables con el uso de la bicicleta, los porcentajes de obesidad en adultos son muy bajos comparados con aquellos en donde no es frecuente el uso de dicho medio de transporte (Dinamarca 18.2%, Suecia 18.6%, Holanda 18.7%, Francia 18.2%) (México 32%, Estados Unidos 33%)

Como medio de transporte, como promotor de la salud pública o como mecanismo para combatir el deterioro ambiental, el uso de la bicicleta tiene múltiples beneficios.

Cultura, todo se resume en cultura.

Fotografía: Cortesía / Fernando Ribeiro
Fotografía: Cortesía / Fernando Ribeiro

 
 


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