Esposa de paciente intubado en la Clínica 8 del IMSS, denuncia irregularidades en protocolos del sector salud

Lo primero que Elisabet Sarabia quiere aclarar en torno a la que considera una falta de seguimiento por parte de las autoridades del sector salud en Ensenada, en el caso de su esposo Juan Carlos Gómez, es que está segura de que él no tiene COVID-19.

Y también, que nadie se ha preocupado por saber más de la situación familiar, no hay seguimiento al estado de salud de toda la familia del contagiado, no hay preguntas, no hay investigación en el lugar de trabajo, no hay nada.

Y es que el mismo arribo de Gómez a la Clínica 8 del IMSS, al área de atención a pacientes COVID-19, se dio en circunstancias extrañas de acuerdo al relato de su propia esposa.

En entrevista, Sarabia nos explicó los motivos de su preocupación y narró qué es lo que vivieron desde el domingo 12 de abril a la fecha, para que la población conozca lo ocurrido y las autoridades correspondientes tomen el asunto de forma seria.

¿Cómo llega ahí él?

“Mira, pasa así. Mi esposo debido a una depresión profunda por la muerte de mi hijo, empieza tristón, se sentía mal, lo llevamos a revisar y le diagnostican una depresión, y no le hicieron análisis en la clínica San Fernando.

El domingo yo llegué con él y traía 37.5 de temperatura, entonces al traer un poquito de temperatura le dije al doctor, yo de aquí no me lo llevo sin un diagnóstico”.

¿Estamos hablando del domingo de la semana pasada?

“Sí, el 12 de abril, le diagnostican una infección en vías urinarias, me dicen que le van a dar un baño de antibiótico y que se haga unos análisis.

Ah bueno, entonces el señor trae poquito irritada la garganta, él (el médico) le diagnostica laringitis y pues debido al COVID pues yo quise que fueran más exhaustivos los exámenes. Mi esposo está pasadito de peso, entonces yo pedí un electrocardiograma, un análisis de sangre, un SMAC 33, un examen de orina, entonces ahí es donde sale el resultado de que tiene una infección en vías urinarias.

Cuando ya salgo con un diagnóstico digo, ok, de laringitis, de infección en vías urinarias, me lo traigo a casa ya con mejoría”.

¿Él qué malestar tenía, qué sentía?

“Le dolía su cuerpo, pero mi esposo está diagnosticado con artritis reumatoide, y toma un medicamento en pastilla tipo quimioterapia […] pues debido al medicamento de la quimio es normal todos los malestares, el dolor del cuerpo, por eso no le hicieron caso”.

“El segundo día (lunes 13) le diagnostican una depresión profunda, pero nunca (tuvo síntomas de) gripa, calenturas, nunca ojos calientes, temperaturas de arriba de 40, no tos”.

“Tú sabes que por protocolo si hubiera tenido el señor (el médico del hospital privado) algún diagnóstico sospecha de COVID me hubieran corrido inmediatamente porque infecto el hospital”.

“Entonces ya me lo traigo con medicamento, con diagnóstico, traía desnutrición, él traía su hemoglobina a 14 pero traía desnutrición porque traía depresión, y por supuesto no comía”.

“Bueno, entonces el martes (14 de abril) le digo, métete a bañar”.

“Cuando lo tomo de la mano porque ya estaba muy débil, de no comer, ahí es donde se va para atrás y pierde la conciencia”.

“Deliraba, no estaba consciente, cuando yo ya me desesperé llamo a una ambulancia. Llega una ambulancia, yo lo quería llevar a un particular. La ambulancia ya no me deja, me dice que por protocolo se tiene que ir al IMSS a la Clínica 8. Mandan traer otra ambulancia que porque no estaba totalmente desinfectada, se lo llevan, entra, ahí es donde me recibe el doctor en emergencias, sin ningún equipo, yo sin mascarilla, sin nada, me mete hasta emergencias totalmente vacío el IMSS. Me dicen que hay dos pacientes y que él sería el tercer paciente, que mi esposo traía un cuadro de neumonía.

¿Explícate tú en qué momento diagnostican una neumonía?. Y estoy segurísima que fue a la hora de que lo recibieron que salen con que tiene una neumonía”.

“Ya lo internan, me vengo a mi casa, me marcan por teléfono que me regrese porque tengo que firmar que lo van a intubar. Para esto personal […] me dice que ya lo tienen entubado. El señor de seguridad me dice, señora ya le hicieron algo a su esposo, me dijo pero asustado. Le iban a meter un catéter para medicarlo. Procedieron como ellos quisieron, esa es mi consternación. ¿Qué garantías tengo yo como ciudadana de qué están haciendo con mi esposo si no lo puedo ni ver?”.

“Entiendo que es por protocolo y por protección. Pueden hacer con él lo que quieran, lo que quieran y yo no tengo garantías.

Me dicen solo tengo derecho a una llamada a las 7 de la tarde, donde una persona me da un diagnóstico. No está presente, es una trabajadora social que no está en la clínica, que le pasan un informe.

Cuando le hago preguntas ella me contesta que ella no está ahí, que ella no sabe […] pues estoy sin salida”.

“Ahora, ok, estamos hablando de una contingencia mundial. ¡Nadie pero nadie ha venido, ha hablado, ha preguntado, en qué condiciones médicas estamos, si ha habido alguna tos, algún malestar estomacal. Nadie nadie!.

Tengo una persona de 64 años que es mi madre, tengo un nieto de 11 años, una de 7 que dejó mi hijo muerto, y mis dos hijas una de 25 y una de 16. Sácale la cuenta cuántos somos, aquí nadie se ha preocupado.

¿Cómo es que el país está detenido y quieren parar una contingencia?, si quieren pararlo oye señores esto estuviera policiaco, se vienen e inmediatamente nos hacen exámenes o por lo menos nos dicen que no podemos salir de la casa. Pero ni por teléfono se han preocupado, entonces para mí esto es una farsa”.

¿Y su esposo ahorita está ahí internado en el IMSS?

Mi esposo está internado en el IMSS en la 8.

¿Le han confirmado 100% si su esposo tiene COVID?

“A mi por teléfono me dijeron que mi esposo salió positivo. Por teléfono me dijeron que salió positivo. Yo no tengo ningún papel”.

¿Y qué es lo que piensa hacer en el transcurso de hoy, cuáles son los pasos que creen que puedan seguir?

“A mi lo que me gustaría, le pedí a todas mis amistades que si conocían a alguien, que si tenían algún contacto que me diera alguna información veraz de en qué condición (está mi esposo) pero todos tienen miedo pues. ¿Quién se va a echar al ruedo por mí y perder su chamba?, nadie.

“… quiero saber en qué condición realmente está mi esposo y quiero un papel donde diga que se hizo (la prueba COVID-19) en un laboratorio de México y que de veras está el resultado. El resultado se suponía que tomaba de cinco a siete días, en tres días está el resultado, ¿cómo es posible?, que bueno que sea así ¿pero en dónde está el papel?.

Había estado tranquila relativamente […] pero ahora mi consternación es saber si en efecto tiene COVID y entonces qué es lo que prosigue. Nosotros habíamos estado en cuarentena en la casa, pero él entraba y salía a trabajar. Tampoco quiero afectar a la empresa en la que él trabaja.

¿Pero sí te das cuenta cuál es mi punto?, ¿cómo es que el país está detenido y están controlando si ni siquiera se han molestado en saber en dónde trabajaba?, ¿están afectados los de su trabajo?, no quiero acabar con una fuente de trabajo, estoy entre la espada y la pared porque no puedo hacer eso. Pero entonces no estamos hablando de algo real, no están deteniendo nada. Ese es mi punto.

Yo estoy de acuerdo que el paletero tiene que salir a buscar la comida del día, pero entonces ¿cómo va a parar la pandemia si de verdad no se están tomando cartas en el asunto?. ¿A dónde está el gobierno, a dónde está el gobierno?. Ah ok, el señor paletero no tiene para comer, frijol y arroz y se puede quedar en su casa. Entonces es una mentira esto, es una vil mentira, si hubieran clausurado ese negocio mi esposo no estaría pasando por esto”.

¿Es un negocio no esencial?

“Es un taller mecánico”.

“Alguien me dijo que me vendía un traje de esos como de astronauta con botas pero así de bien equipado y fui y se los propuse (al personal del IMSS para poder visitar a su esposo) me corrieron. En la subdirección me paré. Fui a la caseta, de la caseta me mandaron a la subdirección, llego, hablo con la señora que no tengo el nombre, me trató tan mal, cosa que entiendo porque a lo mejor estaba exponiendo a los demás pero se atrevió a decirme, “y de seguro hasta en micro viene”, si yo viniera en micro, si no tuviera qué comer, ¿porqué me tenía que humillar?, he pasado por unas.

Ella no sabía, le dije señora vengo a decirle que tengo la manera de comprar el equipo pero yo necesito hablarle a mi esposo, yo se que si le hablo al oído, son mis creencias, se que si le hablo al oído y le digo te necesito, regresa a tu cuerpo, es posible que haya una oportunidad, pero si no es posible con decirme que no, basta, es todo”.

¿Él está inconsciente?

“Sí. Me dicen que está inconsciente pero lo tienen inducido lo tienen sedado”.

La información que ha recibido hasta la fecha Elisabet, ha sido por rutas no oficiales, por personas que trabajan en distintas áreas dentro del IMSS que de alguna forma le hacen llegar novedades de su esposo, pero expresa que nadie la atiende de manera apropiada.

Por último cuestiona: “¿en dónde está la protección a toda la población?, no a la mía personal, ¿en dónde se están tomando cartas en el asunto?, que están las empresas abiertas, que no se están consternando, si hay infectados ¿porqué no estamos siendo tratados o monitoreados por teléfono por lo menos?. ¿Cuántas personas hay en su casa?, mi madre de 64 diabética hipertensa, tuvo un infarto. ¡Nadie me ha hablado, entonces no es verdad que se están tomando cartas en el asunto!”.

Su petición es abierta para que se le atienda como debe y que se les de seguimiento a los familiares, nada más.

Como antecedente les compartimos la denuncia del domingo que transmitió Sarabia en redes sociales:


Fotografía de portada: pandemia mundial COVID-19 / New York National Guard / CC-BY-ND

Ricardo Meza

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