Propuesta de reapertura de espacios públicos para el ejercicio, como estrategia de salud pública

Se trata de una propuesta que pone atención a la reapertura de espacios para la activación física durante las fases de relajación de medidas frente al COVID-19.

Enfocada en la importancia del ejercicio como factor que permite reducir los riesgos de complicaciones a la salud provocadas por este virus.

La carta está dirigida al Secretario de Salud del Estado, Alonso Óscar Pérez Rico, de parte del Licenciado en Actividad Física y Deporte Fernando Ribeiro Cham, y la reproducimos a continuación para su conocimiento:

Ensenada, B.C., a 16 de Mayo del 2020

DR. ALONSO ÓSCAR PÉREZ RICO
SECRETARIO DE SALUD EN BAJA CALIFORNIA
PRESENTE

Señor Secretario Pérez Rico, le escribo con el propósito de compartir con usted una serie de criterios personales, basados en evidencia y que pueden coadyuvar a establecer, ampliar o reestructurar criterios que incidan en las estrategias de salud pública que usted encabeza, mismas que se derivan de la pandemia por COVID 19, de la que con claridad podemos decir, nuestra entidad no ha estado exenta.

No está de más mencionar que al igual que usted, estoy consciente de la crisis sanitaria en la que estamos inmersos, más aún mi área de formación profesional me permite en alguna medida generar propuestas que espero lleguen a ser objeto de observación y reflexión suya.

En este sentido quiero compartir con usted algunas reflexiones en torno al ejercicio físico como factor coadyuvante de la salud pública y como agente ausente en la cotidianidad poblacional, especialmente en la bajacaliforniana, cuyos índices de sedentarismo, sobrepeso y obesidad, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, han llegado a niveles de hasta el 75%. No es irracional pensar en este déficit de actividad física sistematizada como factor agravante, pues a nivel nacional el 61.07% de los casos confirmados de COVID 19 presentan una comorbilidad asociada al sedentarismo o a la falta del ejercicio físico como paliativo de dicho padecimiento. Pudiésemos atribuir el aumento de casos confirmados y de hospitalizaciones a la densidad poblacional, sin embargo el caso de Baja California escaparía de dicha lógica, no así de la posible relación entre comorbilidades asociadas al sedentarismo y el número de casos confirmados y hospitalizaciones derivado de ello.

Podemos entonces concluir como primer punto, que el sedentarismo es un agravante para personas con COVID 19 y que las manifestaciones intrínsecas del sedentarismo son también factores agravantes en pacientes hospitalizados. Imagino, que la autoridad en materia de cultura física, en donde la promoción de la salud pública a través del ejercicio físico es un componente, ya le habrá manifestado opinión técnica sobre la materia que trato en este documento.

Se entiende de manera racional, el cierre del espacio público para actividades no esenciales, pero qué acaso los propios datos de comorbilidades no ponen en manifiesto la esencialidad del ejercicio como coadyuvante en la salud pública. Claro que podría decirse que dicho ejercicio puede hacerse en áreas distintas al espacio público, pero me interesa más poner a su consideración la posibilidad de su apertura con fines únicos de ejercicio y no como aquel utilizado para la recreación estática, atemporal y sin restricciones de aislamiento. En países como Australia, Canadá y Puerto Rico, espacios públicos como las playas y áreas de senderismo han sido abiertas para el uso poblacional, teniendo en cuenta por ejemplo factores como la densidad del aire (los municipios a nivel del mar gozamos de una preponderancia de este factor), la relación entre área de espacio público – área de traslado del sujeto – área de dispersión de moléculas de SARS COV 2 en una exhalación, estornudo etc y los grupos etarios menos propensos al desarrollo agravado de COVID 19.

Ahora bien, pudiésemos sujetarnos a las indicaciones del Consejo de Salubridad General en términos del espacio público, pero bien haríamos en echar un vistazo en las disposiciones de la propia Organización Mundial de la Salud que en su manifiesto de actividad física en COVID 19, cuyo enlace adjunto https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/question-and-answers-hub/q-a-detail/be-active-during-covid-19 y en el que deja entrever la posibilidad de la utilización del espacio público para el ejercicio físico bajo medidas de dispersión y/o aislamiento social.

En términos de riesgo, Secretario Pérez Rico, la lógica nos dice que hay mayores probabilidades de contagiarse de SARS COV 2 al teclear sobre un cajero bancario, al sujetar el empaque plástico de un artículo en un mercado o incluso, como hemos visto en algunas escasas pero realizadas ocasiones, al llevar a cabo actos de inauguración de vialidades o entrega de despensas, que al ejercitarse en el espacio público de manera aislada.

Con lo anterior pongo a su consideración el que se haga un análisis sobre la posibilidad de abrir el espacio público con fines exclusivos de ejercicio físico bajo condiciones normadas de aislamiento interpersonal.

Me refiero también en este oficio a la industria del ejercicio (gimnasios y centros de instrucción física) y su no consideración como actividad esencial. Estoy seguro de que coincidiremos en los múltiples beneficios del ejercicio físico como agente que potencializa el sistema inmunológico, contrario a la creencia de que lo suprime al menos de forma temporal. Quiero compartir con usted un texto reciente de los doctores Campbell y Turner de la Universidad de Bath, en Reino Unido, que concluye en lo siguiente:

• El ejercicio físico regular limita el “envejecimiento” del sistema inmunológico.
• El ejercicio físico regular potencializa la función inmunológica.
https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fimmu.2018.00648/full

No pretendo hacer una defensa a ultranza de la industria del fitness, pero me gustaría saber los criterios para reabrir industrias que poco o nada ayudan a combatir los factores de comorbilidad y no considerar a los gimnasios y centros de instrucción física. Bastante claro ha quedado la esencialidad del ejercicio físico, me dispongo pues a centrar una serie de consideraciones para su posible reapertura.

  • Permitir el acceso únicamente a personas de 20 a 45 años, pues de acuerdo a los datos de la plataforma del gobierno federal, es en estos grupos etarios donde se encuentra la menor incidencia en hospitalización.
  • Implementar la obligatoriedad en la sanitización de equipo de uso común, no pudiendo utilizarse los mismos implementos por más de una persona durante una sesión.
  • Delimitar áreas de uso personal con al menos 1.5 metros de diámetro alrededor del sujeto.
  • Implementar la obligatoriedad en el ofrecimiento al arribar y retirarse del sitio de instrucción física, de fórmulas asépticas.

Concluyo diciendo que resulta contradictorio, desde el punto de vista que nos concierne, el de la salud pública, el que industrias que no conllevan un beneficio fisiológico y en el que la probabilidad de contagio por cercanía, se encuentren abiertas y que aquellas que promueven lo diametralmente opuesto a ello, no pudiesen hacerlo, aun con las medidas de distanciamiento interpersonal que conllevarían.

Es momento de reflexionar y aunque sobradas muestras de poca cultura de respeto a la norma hemos tenido de forma reciente, apostarle a la nula flexibilidad de la disposición que en alguna medida deposite su cumplimiento en la conciencia ciudadana, no nos llevará sino a un estado de confinamiento mayor.

Le pido Secretario, que dejando a un lado las razones de índole económicas, pueda valorar lo que el ejercicio físico en el espacio público y la apertura de la industria de la instrucción física presencial, pudieran aportar desde las distintas aristas de coadyuvancia para la salud social.


Fotografía de portada: SUPERFROG Triathlon / CC-BY

Ricardo Meza

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