Opinión

El que mucho abarca poco aprieta

Hay un conocido dicho que va algo así: “El que mucho abarca poco aprieta”. Sabiduría popular le dicen, o simplemente sentido común.

La expresión va encaminada a hacernos reflexionar y entender que cuando queremos concluir una tarea o alcanzar un objetivo, es prudente evitar hacer muchos a la vez, ya que al tener demasiadas cosas por hacer de forma simultánea, podemos terminar sin hacer una sola de ellas bien.

Esto aplica prácticamente en todos los ámbitos, incluyendo en lo que son proyectos de obras públicas.

Durante el transcurso de este año pudimos ver el arranque de varios proyectos que el gobierno local anunció pondría en marcha ya sea con dinero privado, con dinero del Estado o de la Federación, para remodelar diferentes puntos importantes de la ciudad de Ensenada.

La remodelación de Playa Hermosa; la remodelación de la Plaza Cívica y de la Patria; la remodelación del edificio que alberga el Archivo Histórico; la remodelación del Parque Revolución; la remodelación del Puente El Gallo; la construcción de un puente vehicular en Calle Ámbar; la remodelación del Cañón de Doña Petra; la remodelación del Centro de Atención Canina y Felina; entre algunos de los más conocidos.

En administraciones pasadas en la ciudad hemos presenciado el inicio de proyectos similares, a veces motivados por lo que pudiera ser un intento del alcalde en turno para dejar su firma como mandatario. Algo por lo que pudieran ser recordados vaya.

La situación es que en no pocos casos, esos proyectos no han terminado como se esperaban, incluso algunos ni siquiera llegaron a ser concluidos.

En redes sociales he leído en varias ocasiones esa preocupación, plasmada por residentes de la ciudad quienes se preguntan si no estaría siendo un poco ambiciosa la administración actual, al intentar hacer tantos cambios a la vez.

Hasta el momento ninguno de esos proyectos ha concluido, algunos se estiman por entregar en las próximas semanas, otros más a iniciar a mediados de octubre, y unos más, como el caso concreto del Puente El Gallo con poca claridad sobre el tiempo de entrega, anunciado en un inicio en 6 meses pero que difícilmente podrán cumplir con ese tiempo.

Cualquier retraso en un proyecto de construcción o remodelación, cuesta dinero, y de no concretarse en los tiempos estimados cualquiera de estos proyectos que tiene previsto el Ayuntamiento, terminaría costando más dinero del que se anunció, dinero de los contribuyentes que tendría que agregarse a la obra en cuestión. Y es ahí donde el asunto se torna preocupante.

La remodelación de Playa Hermosa ya sufrió cambios en la planificación, provocados por errores del propio gobierno, lo que podría terminar generando costos adicionales. La obra del Puente El Gallo ha tenido retrasos desde el primer momento en que inició, lo que podría a la postre generar costos adicionales.

Y la percepción de una gran cantidad de residentes en la ciudad sobre la dinámica que se observa en obras como la de la Plaza Cívica y de la Patria en el Bulevar Costero, es que se ve muy lento el trabajo.

Al final como ciudadanía solo nos queda esperar a que dichas obras concluyan, para entonces sí evaluar no solo el tiempo que se tomaron en hacerlas, sino conocer la calidad y el costo final.

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