Medio Ambiente

Daños al medio ambiente, amenazas con muchos rostros

Temperaturas cada vez más altas en todo el mundo es la tendencia irreversible provocada por la humanidad, y que tendremos que afrontar en las próximas décadas. Provocada en buena medida por la emisión de gases de efecto invernadero hacia la atmósfera, derivado de actividades industriales, y el uso extensivo de combustibles fósiles.

Desafortunadamente la emisión de gases y el daño a la atmósfera terrestre es solo uno de múltilpes impactos negativos al planeta, que estamos provocando por nuestra falta de consciencia, de compromiso y de respeto al medio ambiente y la naturaleza en general.

El egoismo quizá es uno de los peores comportamientos que nos han llevado a este escenario. Los ecosistemas marinos y terrestres mantienen en un equilibrio muy frágil, muy fácil de romper.

Lo hemos roto y lo seguimos haciendo. Con pequeños y con grandes actos dañamos aquí y allá. La preservación y el desarrollo no deberían estar peleados, pero lo están, hay intereses económicos de grupos que son puestos en la mayoría de los casos por delante de los intereses de conservación.

Podemos mencionar algunos ejemplos que no nos son ajenos a quienes vivimos en Ensenada, y los enlisto de manera general: La sobreexplotación de especies; la contaminación a las fuentes de agua; la sobreexplotación de las mismas fuentes de agua; la destrucción de áreas verdes; la falta de control en la emisión de gases de automóviles, y de actividades comerciales y/o industriales; y la ausencia de políticas públicas que busquen resolver, realmente resolver, el daño al medio ambiente.

La lista de problemas es larga, y sorprende el hecho de que las herramientas de solución, de muchos de estos asuntos, está al alcance de la misma sociedad. Es decir, es posible resolverlos desde las trincheras de la sociedad civil, hasta las entidades gubernamentales nacionales e internacionales.

Pero el tema ambiental sigue en nuestro país quedándose rezagado ante otras crisis más inmediatas que afectan a la población, agudizadas sí por el desequilibrio en la frágil economía provocado por la pandemia del COVID-19, pero que no debemos ignorar. No es una opción pasar a segundo plano el tema ambiental.

De ignorarlo enfrentaremos crisis aún más intensas en muchísimos frentes, desde temas de salud, desplazamiento de poblaciones, el fin de industrias agrícolas y de pesquerías, daños a infraestructuras, etcétera. Todos ellos con costos económicos enormes.

Vaya pues, como lo dicen en materia de prevención de desastres naturales: sale más barato prevenir que pagar las consecuencias de nuestra inacción.

Más adelante abordaré algunos proyectos específicos en cada uno de esos temas que mencioné en el listado, y cómo estamos viendo a la propia sociedad civil entrar en acción.

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