Opinión

Sequía de gobernanza

Fotografía: Ludvigem / cc-by

La ciudad de Ensenada, desde hace varios años presenta un creciente déficit en la disponibilidad de agua hacia la población.

Un problema que no es exclusivo de este municipio, ya que tanto la región completa del sur de California en Estados Unidos, como todos los municipios de Baja California, están experimentando un periodo de sequía que ha puesto en alerta a todos los organismos responsables y vinculados al abastecimiento de agua, principalmente hacia las zonas urbanas.

La Comisión Estatal de Servicios Públicos de Ensenada (CESPE), entidad responsable del servicio de agua en el municipio, anunció la semana pasada que un aproximado de 66 colonias de la ciudad (casi la mitad de la mancha urbana) estarán sin servicio de agua durante 16 días a lo largo de este mes, debido a una serie de reparaciones, que aseguran, deben hacerse en instalaciones de la planta desaladora a cargo de la empresa Aguas de Ensenada S.A. de C.V., subsidiaria de OHL Medio Ambiente, Inima .S.A..

El anuncio se da a la par del también anunciado regreso a clases presenciales en todos los niveles educativos en Baja California, lo que incrementa la demanda de agua en planteles escolares, y posiblemente también en los hogares.

Las personas que habitan el listado de 66 colonias y muchas otras más en la ciudad, han enfrentado ya desabasto de agua similar al que adelató la CESPE para este mes de marzo de 2022. La mayoría de esos cortes no son siquiera anunciados. Durante semanas enteras algunas zonas de la ciudad carecen totalmente del servicio de agua, otras más reciben agua solo durante las madrugadas, y las más afortunadas, que son cada vez menos, tienen cortes esporádicos. Sin considerar el tema de la baja calidad del agua que se proporciona.

El problema es serio, y desafortunadamente no se avizora una solución ni a corto, mediano, ni largo plazo, pues las autoridades responsables, la Comisión Estatal del Agua (CEA) y la CESPE, apenas pueden darse abasto con una larga lista de problemas para simplemente mantener el servicio actual.

Constantes fugas, de agua limpia y aguas negras; tuberías reventadas por falta de mantenimiento; problemas en la plantas de tratamiento de aguas residuales que lleva meses descargando aguas negras directamente a la bahía, provocando que Playa Hermosa, la zona de descarga de esas aguas, se haya convertido en una de las más contaminadas del país; ausencia de proyectos de gran envergadura para atender el desabasto; problemas financieros y deudas millonarias; y desorden tras la intención del ex gobernador Jaime Bonilla, de municipalizar las comisiones estatales de agua, sin un plan claro. Esas son solo algunas de las situaciones que enfrentan.

Si resulta lamentable la acumulación de estos problemas, la tibia y extraña reacción de los funcionarios públicos ante esta realidad, que afecta un derecho humano como es el acceso al agua, simplemente oscurece el panorama.

Con la iniciativa del ex gobernador Jaime Bonilla respecto a la intención acelerada de municipalizar las comisiones estatales de servicio de agua, la población presenció actos irregulares en los procesos, que incluso llevaron a integrantes de cabildos, como fue el caso de Ensenada, a denunciar violaciones en la realización de las sesiones por parte del Alcalde en turno, Armando Ayala Robles, quien seguía la línea marcada por Bonilla, de municipalizar a toda costa, y que posteriormente, con la entrada de la nueva gobernadora, Marina del Pilar Ávila, no pudo continuar.

Desde la entrada de Marina del Pilar, el alcalde de Ensenada mantuvo por varios meses una sistemática serie de declaraciones y acusaciones, que hacía públicas en transmisiones en vivo a través de Internet, enfocadas a señalar malos servicios de la CESPE, marcando un distanciamiento con el personal de la paraestatal y provocando un desencuentro con el nuevo gobierno del estado.

Destaca por otro lado la reciente investigación que el Ejecutivo Estatal dio a conocer hará por una obra que con bombo y platillo había anunciado Bonilla Valdez durante su mandato, asegurando que permitiría ahorros millonarios en el abastecimiento de agua hacia la zona costa del Estado, construyendo una planta de energía solar que supuestsamente daría energía a la planta de bombeo del acueducto Río Colorado – Tijuana. La obra y el contrato multimillonario, de acuerdo a los funcionarios estatales, resulta desventajosa para las finanzas del estado y además ni siquiera ha iniciado su construcción, por lo que decidieron suspenderla e iniciar una investigación para dar con los responsables, dentro del gobierno, que permitieron dicho convenio.

Esto en resumen coloca en un oscuro escenario a la realidad del abastecimiento de agua en nuestro estado, no solo porque existe el riesgo de problemas en el envío de agua del Río Colorado a la zona costa, sino que no hay políticas que empaten entre los municipios y el gobierno estatal, no se anuncian inversiones importantes ni existe un orden en el crecimiento de las ciudades, particularmente con el resurgimiento de las famosas en décadas pasadas, invasiones de terrenos para creación de colonias sin planificación.

Así, la sequía que enfrentamos no solo es por la falta de precipitaciones, sino por la falta de funcionarios capaces de sortear diferencias políticas y resolver problemas serios que ya están provocando crisis entre la población. Y una de las más afectadas es la población de Ensenada.

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